domingo, 8 de abril de 2012

Conclusión 198

No sabía cuanto tiempo llevaba el tren en marcha. Sus recuerdos eran vagas ilusiones que transpasaban el límite entre la realidad y la ensoñación. No se acordaba de cómo había llegado hasta allí, solo sabía que llevaba sentada en el mismo vagón durante varias horas, incluso puede que días. No comía ni bebía. Solo permanecía al lado de la ventanilla, con la mirada perdida hacia ninguna parte. Su cuerpo estaba entumecido. Sus compañeros de vagón habían aprendido a ignorarla, pensaban que permanecería en esa postura hasta que el tren llegase a su destino. 

Sin embargo, un día cualquiera, a una hora cualquiera, la joven acompañante de la ventanilla se levantó y presionó el botón de parada de emergencia. El tren frenó bruscamente. Sin mediar palabra, bajó del vagón y se preguntó en voz alta: ¿Qué estoy haciendo con mi vida?

sábado, 31 de diciembre de 2011

Conclusión 197

Otro año más llega a su fin. Un año igual que otro cualquiera y a la vez especial. El año de la mayoría de edad, de selectividad, del "verano de nuestra vida" y de, como no, el inicio de la universidad. No importa que no todos los 365 días hayan sido perfectos, solo los buenos momentos permanecerán grabados en nuestra memoria y los errores... bueno de los errores siempre aprendemos. 
¡Feliz 2012 a todos!


"Hay sólo dos maneras de ver la vida: una como si nada fuera un milagro y la otra como si todo fuera milagroso." Albert Einstein.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Conclusión 196

Siempre que veo una película o leo un libro me pongo en el papel del protagonista. Lo vivo tanto que al final,  acabo llorando cuando el personaje secundario muere. Desde pequeñita soñaba con que era una pirata en busca de aventuras o la pobre princesa que perdía su zapato de cristal. Era cualquier cosa, no le ponía pegas al papel, solo quería vivir una vida más interesante. Me quejaba de que mi vida era muy aburrida, me quejaba mientras estaba tumbada viendo el tiempo pasar. 

Ahora, con unos años más en mi cabeza, por fin me he dado cuenta de que la única responsable de mi "aburrida" vida soy yo. Si no me gusta algo, no tengo que esperar con los brazos cruzados a que cambie por si solo. No es tan fácil. Tengo que pelear, caer, morir y resurgir, dejarme la piel en lo que quiero y aprender a sobrellevar mis fracasos y disfrutar de mis victorias. Solo nosotros podemos cambiar nuestra vida, pero antes, tenemos que saber lo que realmente queremos, pararnos durante un segundo a escuchar lo que nuestro yo interior grita.